Democracia, humanidad, razón, justicia, los conceptos heredados de nuestra tradición parecen impotentes a partir de ahora para pensar lo común de la existencia. Su significación es difusa. El testimonio más importante y más doloroso del mundo moderno es el testimonio de la disolución, de la dislocación o de la conflagración de la comunidad, escribe Jean-Luc Nancy.
Ir más allá de lo político, entonces, es romper con la idea de que todo es político. Es exigirle al poder que renuncie a poner en obra la comunidad como una totalidad y que modere el acceso a otras esferas de la existencia. El esfuerzo de deconstrucción de la intrincación de origen de lo político y de lo filosófico es una oportunidad para salir del nihilismo. Se trata de comprender lo que, luego de las ilusiones del humanismo, puede resistir un mundo.
¿Cómo se mantienen unidos los hombres? ¿Cómo concuerdan entre sí? No queremos renunciar al tema tradicional de la igualdad jurídica y económica, pero es muy distinto respetar la heterogeneidad de los individuos expuesta a la singularidad múltiple y a lo inconmensurable. La política democrática consiste entonces en apartar un sentido de lo común para abrir las posibilidades de sentido múltiples en común. Nacido en 1940, Jean-Luc Nancy enseñó filosofía en Estrasburgo, Berlín y Berkeley. Trabajó con Jacques Derrida y Philippe Lacoue-Labarthe, y publicó numerosas obras sólo o en colaboración.
PRIMERA PARTE
EL SER-CON
El análisis extraviado de Heidegger
Para una nueva ontología: ser singular plural
Nos-otros expuestos
SEGUNDA PARTE
UN MUNDO “DES-MUNDADO”
El “fin del mundo”
Creación del hombre, creación del mundo
“Imposible justicia”
Ecotecnia
TERCERA PARTE
LA RETIRADA DE LA POLÍTICA
Problemática “comunidad”
¿Cómo pensar lo político en estas condiciones?
La libertad y el “dejar-ser”
¿Qué hacer?
El riesgo de la democracia
Conclusión
De lo político a la adoración
El entusiasmo
La confianza
Fuera de lo político: la alegría