El milanés Cesare Beccaria (1738-1794) encarna, todavía hoy, la figura emblemática del reformador de las Luces que quiso humanizar el derecho penal de su tiempo. Hombre de letras, lector de Montesquieu, compañero de ruta de los filósofos, economista y magistrado esclarecido, publica anónimamente en Livorno, en 1764, su famoso tratado De los delitos y de las penas. Abolición de la tortura, de la infamia judicial y de la pena de muerte para los crímenes de derecho común, alegato por la defensa del acusado, abandono de las penas corporales en beneficio de la prisión y de los trabajos forzados, despenalización de la homosexualidad y del suicidio, codificación, educación: el reformismo de Beccaria es muy vasto. El derecho de castigar con el que sueña Beccaria esboza así la ética penal del Estado de derecho. El debate universal sobre la abolición de la pena capital consagra una vez más hoy el humanismo beccariano.
INTRODUCCIÓN
Hacia la abolición universal de la pena capital
Una justicia ilustrada
PRIMERA PARTE
SERVIR A LAS LUCES
Marqués y hombre de letras cosmopolita
Cien páginas para la justicia de las Luces
Toda Europa lo nombra
La opinión de los juristas
Enseñar, gobernar, ilustrar al príncipe
SEGUNDA PARTE
EL CONTRATO SOCIAL DEL DERECHO DE CASTIGAR
Establecer las relaciones entre lo justo y lo injusto
El contrato social del derecho de castigar
La igualitaria espada de la justicia
TERCERA PARTE
SECULARIZAR EL DERECHO DE CASTIGAR
Crimen versus pecado
Despenalizar la homosexualidad
Despenalizar el “infanticidio” y el suicidio
CUARTA PARTE
HUMANIZAR EL PROCEDIMIENTO INQUISITORIO
Testigos, pruebas, abogados
Intolerable tortura
QUINTA PARTE
LAS LUCES DE LO PENAL
Proporcionar las penas a los delitos
La finalidad de los castigos
Moderar las penas
¿Mancillar y desterrar?
Abolir la pena capital
El ejemplo de la crueldad
Prisión, trabajos forzados
Prevenir el crimen
CONCLUSIONES
Hacia el Estado de derecho