Desmarcándose de los proyectos de emancipación de la Ilustración, del marxismo y de la sociología crítica, el filósofo francés Jacques Rancière afirma que no tenemos que llegar a ser iguales. Debemos presuponernos iguales hic et nunc y crear y explorar las consecuencias de esta presuposición. Así, más que proporcionar el principio de un orden mejor a ser construido, la presuposición de igualdad suspende el orden instituido y abre, con ello, otros paisajes de lo posible: espacios de experimentación de los saberes, de las percepciones y de las capacidades que constituyen lo que tenemos en común Jacques Rancière. Practicar la igualdad aspira a reconstruir los momentos más importantes de la multifacética trayectoria intelectual que conduce a estas ideas: su ruptura con el marxismo althusseriano y su exploración de los archivos obreros del siglo XIX; su fascinación por el proyecto de emancipación intelectual del maestro ignorante Joseph Jacotot; la constitución de su pensamiento político centrado en la igualdad y la democracia; y, por último, la elaboración de su pensamiento estético.
Esta trayectoria no desemboca en un solo concepto de igualdad, sino que oscila entre tres concepciones de la igualdad igualdades intelectual, política y sensible, las cuales implican una reevaluación del pensamiento rancièriano de la democracia moderna, abriendo paso a nuevos potenciales conceptuales.
CAPÍTULO I
UN SENTIMIENTO DE IGUALDAD
Contra la cientificidad de Althusser
Misterios de la noche de los proletarios
CAPÍTULO II
DE LA EMANCIPACIÓN INTELECTUAL A LA INTERRUPCIÓN POLÍTICA
Jacotot y la presuposición de igualdad
Los dos Platones: ¿jerarquía del saber o polis armonizada?
La política: distorsión, desacuerdo y subjetivación
Repensar la democracia
Dos métodos de la igualdad
CAPÍTULO III
LA IGUALDAD SENSIBLE DEL RÉGIMEN ESTÉTICO DEL ARTE
La estética primera
Del régimen representativo al régimen estético de las artes
Flaubert o el conflicto interno en el régimen estético
La crítica genealógica de las ciencias sociales